"Ai giorni passati pienamento diede avviso alla S. V. del mio ritorno: e si ben mi ricordo, le racontai di tutte queste parti del mondo nuovo alle qualle io era andato con le caravelle del Serenissimo Re di Portogallo etc." Si esta carta siguiese inmediatamente á las referentes al primer y segundo viaje, no diria que fué con las naves del Rey de Portugal sinó de Castilla.

En segundo lugar, dice Vespucio, en el mismo exordio, que de estas tierras hablará ahora mas minuciosamente, lo que quiere decir que ha hablado ya de ellas mas someramente.

En esta carta ya el navegante Florentino se muestra desengañado de que estas tierras fuesen el confin del Asia:—"Sicché, dice, non senza cagione l'habiamo chiamato Mondo Nuovo, per ché gli antichi tuttí non n'ebbero cognizione alcuna e le cose che sono state nuovamente da noi ritrovate, trapassano la loro openione etc."

Concuerda esta carta con el capítulo tercero de la dirigida á Soderini en todo lo principal, justificándose nuestra opinion de que, si bien esta última carta fué antedatada y alterada, no es apócrifa y que se antedató y alteró solo para hacer creer que Vespucio llegó antes que Colon al Continente Americano, de modo que las alteraciones van desapareciendo á medida que nos alejamos del primer viaje.

Despues de referir la partida de Lisboa en 13 de Mayo de 1501, dato que no aceptamos y que solo aceptariamos si viesemos el original, por las razones expuestas en el capítulo XI, despues de referir la escala en la costa de Guinea, despues de narrar que anduvieron perdido y que hallaron el rumbo gracias á sus observaciones, dice:

"Esta tierra firme (la hallada) empieza mas allá (al Sud) de la Línea Equinoccial, ocho grados hácia el Polo Antártico y tanto navegamos cerca de esa costa que pasamos el Trópico de Capricornio en diez y siete grados y medio hácia dicho Polo y tuvimos el horizonte levantado á cincuenta grados."

Es notable la concordancia de esta carta con las otras aun en este error que ya hemos demostrado.—Es materialmente imposible que hubieren alcanzado los cincuenta grados sin tropezar con las islas de Falkland y sin notar las variaciones del clima frio.—Por otra parte las leguas que se dicen recorridas no dan esa latitud, ni ménos el tiempo empleado en el viaje.

Vespucio arribó en este viaje á ocho grados latitud Sud, esto es cerca de Pernambuco, de allí navegó proximamente trescientas leguas al Sud, donde halló un Cabo, que está vuelto hácia medio dia; trescientas leguas dan quince grados que, sumados á ocho, dan veintitres grados, latitud que corresponde á Cabo Frio; de este cabo, siguió algo la navegacion, pero por mucho que siguiese no podia ser arriba de ciento y tantas leguas, es decir siete grados mas; lo que nos dá una latitud de treinta grados y no cincuenta—es decir la latitud de Porto Alegre, como demostramos en el Capítulo XI.—Un cinco puede confundirse con un tres, al menos es la cifra con que tiene mayor analojía de figurabilidad, y en la escritura antigua mucho mas que en la moderna.

En justificacion citaremos las palabras textuales de Vespucio: