"Fummo adunque tra noi de concorde parere di navigare preso di questa Costa e di non lasciarla mai di vista."

"Navigamo adunque tanto, que giungemno á un certo Capo di questa terra il quale é volto verso mezzo giorno, questo capo, dal luogo dove prima vedemmo terra e lontano forse trecente leghe."

Hasta aqui se combina la razon con los hechos; agrega Vespucio:—"Il capo di questa terra ferma ritrovata che volge verso mezzo giorno ci misse in magior desiderio di cercarla e considerarla diligentemente. Si ché di comune consentimento fu deliberato di cercar questo paese é intender i costumi e gli ordine di quella gente."

"Navigammo adunque presso de la costa quasi seis cientas leguas, bajando con frecuencia en tierra, etc., etc."

¿Como deben entenderse esas seiscientas leguas?

Si del Cabo Frio, es decir de veintitres grados, se navegan seis cientos leguas al sud se llegaria á la latitud cincuenta y tres, es decir á la altura del Estrecho. Pero fijemonos en el sentido preciso de la narracion; es despues de decir que resolvieron navegar adelante del Cabo Frio y de expresar el objeto de esa navegacion que era conocer bien el pais; es despues de concluido ese periodo, que dice, empezando uno nuevo:—"Navigammo adunque preso della costa quasi seis cientas etc." Esto dá á entender que se habla de la suma total de las leguas navegadas desde el punto de llegada; el advervio adunque indica resumen, conclusion, es advervio de modo que quiere decir:—por consiguiente:—y tal advervio no se emplea para enumerar una nueva distancia, sino para reanudarla con otra anterior; esa frase quiere decir: navegamos por consiguiente seiscientas leguas.

En segundo lugar, no dice Vespucio, que esas leguas fuesen medidas exactamente, sino que las calculaba aproximativamente:—Navigammo adunque quasi etc.—Asi pues, desde el grado ocho al veintitres, van trescientas leguas; quedan trescientas mas del cálculo de Vespucio, de las cuales debe deducirse las que se incluyen por error ya que él mismo dice que eran calculadas, aproximativamente y deben deducirse tantas, cuantas demuestra la relacion del clima y del tiempo empleado en este viaje que no duró sino quince meses, segun el final del Capítulo III. de la carta á Soderini, tiempo insuficiente para llegar basta el Estrecho.

Debemos exponer aquí que en esta carta de Vespucio se lee un párrafo que aparentemente se opone á nuestra demostracion.—Ese párrafo es el siguiente:

"Adunque, siccome ho predetto, da Lisbona, donde ci partimmo, la quale é lontana dall' Equinoziale verso tramontona quasi per quaranta gradi, navigammo insino á quel paese che é di lá dall' Equinoziale, cinquanta gradi, i quali somati faranno il número di novanta, il qual número é la quarta parte del grandissimo cercolo, secondo la vera razione del número insegnataci dagli antichi. A tutti é adunque manifesto, noi aver misurato la quarta parte del mondo."

Segun este párrafo parece que el grado cincuenta no ha sido error de copia, sino error de cálculo del mismo Vespucio,—pero la autenticidad de este párrafo es muy poco admisible;—en primer lugar, los grados que aquí aparecen en letras, se leen en cifras en todas las relaciones del navegante florentino; en segundo lugar, no es estilo suyo recapitular en párrafos sucesivos lo demostrado en párrafos anteriores; en tercer lugar, Lisboa no está en los cuarenta grados latitud Norte, sino en treinta y ocho grados y cuarenta minutos: en cuarto lugar, si el mismo Vespucio empieza el párrafo reconociendo que esa latitud no es exacta, no puede concluir diciendo que habia medido la cuarta parte del meridiano exactamente, sinó casi la cuarta parte; y si al arco que midió Vespucio hay que rebajarle cerca de dos grados, de parte de la latitud septentrional.—¿Con cuanta mas razon deberá bajarse el número de grados de parte de la latitud Sud, mucho menos conocida en aquellos tiempos?