En quinto lugar no se ven en esta carta voces españolas ó españolismos, como en las anteriores, porque el editor de este códice, ha reducido el texto á vulgar lengua Toscana, prueba evidente de que ha habido alteraciones en esta edicion.

La mano estúpida de los parciales de Vespucio se ha entrometido desde el siglo XVI á hacer alteraciones en sus escritos y esta oficiosidad indigna de quien pretende escribir la historia, es la que mas ha perjudicado la fama del pobre Américo,—que en este párrafo ha querido decir, sin escribir en letras el número de grados, que ha medido un arco del meridiano, muy cerca del cuadrante ó de los noventa grados.

Por confuso que sea un documento y por mas que quiera alterarsele, siempre queda un rastro que la sana crítica aprovecha, como de la luz extinguida, suele quedar una chispa que basta un soplo para reanimarla.

En este caso, quedó el deficit de la latitud de Lisboa y la palabra—quasi—usada al principio del párrafo y estos rastros, unidos con la combinacion de climas y de tiempo empleado en el viaje, nos han traido sin esfuerzo al descubrimiento de la verdad.

Es pues evidente que Vespucio no navegó sino hasta el grado treinta latitud Sur, á la altura de Porto Alegre y es evidente tambien que desde Lisboa, á treinta y ocho grados, cuarenta minutos hasta este punto, mensuró un arco del meridiano de mas de sesenta y ocho grados—ó casi el cuadrante del mismo.

Tal es nuestra opinion y los que quieran leer todos los textos de las relaciones de Vespucio, pueden consultarlos en la obra del Sr. Varnhagen que se halla en la Biblioteca Provincial de esta Ciudad.


FIN DEL APÉNDICE.