«¡Oh fiera, dije, más que tigre hircana,
y más sorda a mis quejas que el ruído
embravecido de la mar insana!565
»Heme entregado, heme aquí rendido,
he aquí vences; toma los despojos
de un cuerpo miserable y afligido.
»Yo pondré fin del todo a tus enojos,
ya no te ofenderá mi rostro triste,570
mi temerosa voz y húmidos ojos.
»Quizá tú, que en mi vida no moviste