de los amantes el cuidado os toca;
¡oh tú solo! si toca a solo uno,
»recebid las palabras que la boca605
echa con la doliente ánima fuera,
antes que el cuerpo torne en tierra poca.
»¡Oh náyades, de aquesta mi ribera[118]
corriente moradoras! ¡Oh napeas,
guarda del verde bosque verdadera![119]610
»Alce una de vosotras, blancas deas,
del agua su cabeza rubia un poco,