así, ninfa, jamás en tal se vea.

»Podré decir que con mis quejas toco

las divinas orejas, no pudiendo[120]615

las humanas tocar, cuerdo ni loco.

»¡Oh hermosas oréades, que teniendo

el gobierno de selvas y montañas,

a caza andáis por ellas discurriendo!

»Dejad de perseguir las alimañas;620

venid a ver un hombre perseguido,

a quien ni valen fuerzas ya ni mañas.