destas fieras cavernas escondidos,
estáis oyendo agora mis razones!
»Quedaos adiós, que ya vuestros oídos635
de mi zampoña fueron halagados,
y alguna vez de amor enternecidos.
»Adiós, montañas; adiós, verdes prados;
adiós, corrientes ríos espumosos;
vivid sin mí con siglos prolongados;640
»y mientras en el curso presurosos
iréis al mar a dalle su tributo,