Y por el paso en que me ves te juro[123]

que ya me iba a arrojar de do te cuento,

con paso largo y corazón seguro,[124]655

cuando una fuerza súbita de viento

vino con tal furor, que de una sierra

pudiera remover el firme asiento.

De espaldas, como atónito, en la tierra

desde ha gran rato me hallé tendido;[125]660

que así se halla siempre aquel que yerra.[126]

Con más sano discurso en mi sentido,