comencé de culpar el presupuesto[127]

y temerario error que había seguido,

en querer dar con triste muerte al resto665

de aquesta breve vida fin amargo,

no siendo por los hados aún dispuesto.

De allí me fui con corazón más largo

para esperar la muerte, cuando venga

a relevarme deste grave cargo.670

Bien has ya visto cuánto me convenga,

que pues buscalla a mí no se consiente,