No pasó deste valle; aquí está cierto,[129]
y por ventura muerto. ¡Quién me diese730
alguno que siguiese el rastro agora,
mientras la ardiente hora de la siesta
en aquesta floresta yo descanso!
¡Ay viento fresco y manso y amoroso,
almo, dulce, sabroso! Esfuerza, esfuerza735
tu soplo, y esta fuerza tan caliente
del alto sol ardiente hora quebranta;
que ya la tierna planta del pie mío