anda a buscar el frío desta hierba.

A los hombres reserva tú, Diana,740

en esta siesta insana tu ejercicio;

por agora tu oficio desamparo,

que me ha costado caro en este día.

¡Ay dulce fuente mía, y de cuán alto

con solo un sobresalto me arrojaste!745

¿Sabes qué me quitaste, fuente clara?

Los ojos de la cara, que no quiero

menos un compañero que yo amaba;