Soñaba que en el tiempo del estío

llevaba, por pasar allí la siesta,

a beber en el Tajo mi ganado;[42]

y después de llegado,

sin saber de cuál arte,120

por desusada parte

y por nuevo camino el agua se iba;

ardiendo ya con la calor estiva,

el curso, enajenado, iba siguiendo

del agua fugitiva.[43]125