puso terror y miedo al enemigo.

Tras aqueste que digo se veía1215

el hijo don García, que en el mundo[157]

sin par y sin segundo solo fuera,

si hijo no tuviera. ¿Quién mirara

de su hermosa cara el rayo ardiente,

quién su resplandeciente y clara vista,1220

que no diera por vista su grandeza?

Estaban de crueza fiera armadas

las tres inicas hadas, cruda guerra[158]