Junto tras esto estaba figurado
con el arnés manchado de otra sangre,1205
sosteniendo la hambre en el asedio,
siendo él solo remedio del combate,
que con fiero rebate y con ruído
por el muro batido le ofrecían.
Tantos, al fin, morían por su espada,1210
a tantos la jornada puso espanto,
que no hay labor que tanto notifique
cuánto el fiero Fadrique de Toledo