que había de ser quien diese la dotrina

al ánima divina deste mozo?»1325

Él, lleno de alborozo y de alegría,

sus ojos mantenía de pintura.

Miraba otra figura de un mancebo,

el cual venía con Febo mano a mano,

al modo cortesano. En su manera,[170]1330

lo juzgara cualquiera, viendo el gesto

lleno de un sabio, honesto y dulce afeto,

por un hombre perfeto en la alta parte