hombres que se pararan, a su furia.

Los nuestros, tal injuria no sufriendo,1635

remos iban metiendo con tal gana,

que iba de espuma cana el agua llena.

El temor enajena al otro bando;

el sentido, volando de uno en uno,

entrábase importuno por la puerta1640

de la opinión incierta, y siendo dentro,

en el íntimo centro allá del pecho

les dejaba deshecho un hielo frío,