ya de la patria, ya del bien me aparta,

ya mi paciencia en mil maneras prueba;20

y lo que siento más, es que la carta,[215]

donde mi pluma en tu alabanza mueva,

poniendo en su lugar cuidados vanos,

me quita y me arrebata de las manos.

Pero, por más que en mí su fuerza pruebe,25

no tornará mi corazón mudable;

nunca dirán jamás que me remueve

fortuna de un estudio tan loable.