mostraban a los ojos relevadas

las cosas y figuras que eran llanas;270

tanto que, al parecer, el cuerpo vano

pudiera ser tomado con la mano.[244]

Los rayos ya del sol se trastornaban,[245]

escondiendo su luz, al mundo cara,

tras altos montes, y a la luna daban275

lugar para mostrar su blanca cara;

los peces a menudo ya saltaban,

con la cola azotando el agua clara,