cuando las ninfas, la labor dejando,
hacia el agua se fueron paseando.280
En las templadas ondas ya metidos
tenían los pies, y reclinar querían
los blancos cuerpos, cuando sus oídos
fueron de dos zampoñas que tañían
suave y dulcemente, detenidos;285
tanto, que sin mudarse las oían,
y al son de las zampoñas escuchaban
dos pastores, a veces, que cantaban.