Más claro cada vez el son se oía
de dos pastores, que venían cantando290
tras el ganado, que también venía
por aquel verde soto caminando,
y a la majada, ya pasado el día,
recogido llevaban, alegrando
las verdes selvas con el son suave,295
haciendo su trabajo menos grave.
Tirreno destos dos el uno era,
Alcino el otro, entrambos estimados,