vas el amado nombre, en desusada
figura a todas partes revolviendo,45
que cerca del Erídano aquejada,[254]
lloró y llamó Lampecie el nombre en vano,[255]
con la fraterna muerte lastimada:
«Ondas, tornadme ya mi dulce hermano
Faetón; si no, aquí veréis mi muerte,50
regando con mis ojos este llano.»
¡Oh cuántas veces, con el dolor fuerte
avivadas las fuerzas, renovaba