Verase allí que como polvo al viento,
así se deshará nuestra fatiga95
ante quien se endereza nuestro intento.
No contenta con esto la enemiga
del humano linaje, que invidiosa
coge sin tiempo el grano de la espiga,
nos ha querido ser tan rigurosa,100
que ni a tu juventud, don Bernaldino,
ni ha sido a nuestra pérdida piadosa.
¿Quién pudiera de tal ser adivino?