y humedece la tierra con su lloro.
No recostado en urna al dulce frío[260]145
de su caverna umbrosa, mas tendido
por el arena en el ardiente estío,
con ronco son de llanto y de gemido,
los cabellos y barbas mal paradas
se despedaza, y el sutil vestido.150
En torno dél sus ninfas, desmayadas,
llorando en tierra están sin ornamento,
con las cabezas de oro despeinadas.