do nunca arriba quien de aquí declina.

En fin, Señor, tornando al movimiento205

de la humana natura, bien permito

a nuestra flaca parte un sentimiento;

mas el eceso en esto vedo y quito,

si alguna cosa puedo, que parece

que quiere proceder en infinito.210

A lo menos el tiempo que, descrece

y muda de las cosas el estado,

debe bastar, si la razón fallece.