ciegos, errados en el aire escuro;

y viendo y contemplando nuestros males,265

alégrase de haber alzado el vuelo

a gozar de las horas inmortales.

Pisa el inmenso y cristalino cielo

teniendo puestos de una y otra mano

el claro padre y el sublime abuelo.[267]270

El uno ve de su proceso humano

sus virtudes estar allí presentes,

que el áspero camino hacen llano;