porque, como del cielo yo sujeto
estaba eternamente y deputado
al amoroso fuego en que me meto,
así para poder ser amatado,
el ausencia sin término infinita80
debe ser, y sin tiempo limitado;
lo cual no habrá razón que lo permita;
porque, por más y más que ausencia dure,
con la vida se acaba, que es finita.
Mas a mí ¿quién habrá que me asegure85