le muestra el grave mal de su acidente,

y le amonesta que del cuerpo humano

comience a levantar a mejor parte

el alma suelta con volar liviano;

mas la tierna mujer, de la otra parte,130

no se puede entregar a desengaño,

y encúbrele del mal la mayor parte;

él, abrazado con su dulce engaño,

vuelve los ojos a la voz piadosa,

y alégrase muriendo con su daño,135