ciego sin lumbre en cárcel tenebrosa.295
Después que nos dejaste, nunca pace
en hartura el ganado ya, ni acude
el campo al labrador con mano llena.
No hay bien que en mal no se convierta y mude:
la mala hierba al trigo ahoga, y nace300
en lugar suyo la infelice avena;
la tierra, que de buena
gana nos producía
flores con que solía