con lo que me defiendo
de tan grandes enojos,
solamente es allí con mis engaños;
mas vuestros desengaños
vencen mi desvarío60
y apocan mis defensas.
Sin yo poder dar otras recompensas,
sino que, siendo vuestro más que mío,
quise perderme así,
por vengarme de vos, señora, en mí.65