que al un error añado el otro yerro,

y en medio del trabajo y la fatiga

estoy cantando yo, y está sonando85

de mis atados pies el grave hierro;

mas poco dura el canto si me encierro

acá dentro de mí, porque allí veo

un campo lleno de desconfianza.

Muéstrame la esperanza90

de lejos su vestido y su meneo;

mas ver su rostro nunca me consiente.