sentí el sosiego y libertad pasada,

y el mal de que muriendo estó, engendrarse,

y en tierra sus raíces ahondarse75

tanto cuanto su cima levantada

sobre cualquier altura hace verse.

El fruto que de aquí suele cogerse,

mil es amargo, alguna vez sabroso;

mas mortífero siempre y ponzoñoso.80

De mí agora huyendo, voy buscando

a quien huye de mí como enemiga;