y escurecer al sol a mediodía,
me convirtieron luego en otra cosa.
En volviéndose a mí la vez primera65
con el calor del rayo que salía
de su vista, que en mí se difundía,
y de mis ojos la abundante vena
de lágrimas, al sol que me inflamaba,
no menos ayudaba70
a hacer mi natura en todo ajena
de lo que era primero. Corromperse