Entonces yo sentime salteado
de una vergüenza libre y generosa;
corrime gravemente que una cosa55
tan sin razón hubiese así pasado.
Luego siguió el dolor al corrimiento
de ver mi reino en mano de quien cuento
que me da vida y muerte cada día,
y es la más moderada tiranía.60
Los ojos, cuya lumbre bien pudiera
tornar clara la noche tenebrosa,