no debe ser notada
que ingratamente yerra
quien todo el otro error de sí destierra.[330]65
Hágate temerosa
el caso de Anajerete, y cobarde,
que de ser desdeñosa
se arrepintió muy tarde;
y así, su alma con su mármol arde.[331]70
Estábase alegrando
del mal ajeno el pecho empedernido,