cuando abajo mirando,
el cuerpo muerto vido
del miserable amante, allí tendido.75
Y al cuello el lazo atado,
con que desenlazó de la cadena
el corazón cuitado,
que con su breve pena
compró la eterna punición ajena.80
Sintió allí convertirse
en piedad amorosa el aspereza.