dolor me deja descansar un rato.365

Mas luego a la memoria se me ofrece

aquella noche tenebrosa, escura,[71]

que tanto aflige esta ánima mesquina

con la memoria de mi desventura.

Verte presente agora me parece370

en aquel duro trance de Lucina,[72]

y aquella voz divina,

con cuyo son y acentos

a los airados vientos