la vida del amante embebecido
en su error, y en su engaño adormecido,
sordo a las voces que le avisan dello.
Alegrárame el mal de los mortales;
mas no es mi corazón tan inhumano10
en aqueste mi error como parece,
porque yo huelgo, como huelga el sano,
no de ver a los otros en los males,
sino de ver que dellos él carece.[388]