[172] «En el año de XXIV (1524), en Burgos, un caballero servía a una dama a quien también el Duque de Alba servía, y aún no era Duque; y en aquel tiempo se habían comenzado a usar los arcabuces, y teníase por caso de menos valer, entre caballeros, usar de arcabuces, principalmente los que se preciaban de la espada. Y aquel caballero preciábase de gran tirador de arcabuz; y estando los dos delante de la dama, sacó el Duque un lienzo, y poniéndolo en las narices dijo: “¡Oh, como hiede por aquí a pólvora!” Entonces riose la dama, y corriose el caballero; y luego lo más secreto que pudo apartó al Duque y desafiole a espada y capa a la puente de San Pablo, a cierta hora de la noche. Y llegando el Duque, dijo el otro: “¿Qué armas traéis?” Dijo el Duque: “Espada y daga.” Dijo el otro: “Yo no tengo más que espada.” Entonces el Duque sacó su daga y echola de la puente abajo en el río. Comenzaron su desafío; y allí se hicieron amigos y trataron de que no se supiese este hecho; mas húbose de descubrir, porque al tomar de las capas que estaban en el suelo, se trocaron, y el Duque no cayendo en ello, descubrió en palacio la encomienda que tenía la capa del otro, y por aquí se vino a saber el desafío.» (Brocense, nota 177.)
[173] «Himeneo era el dios de las bodas. El diestro pie calzado significa buen agüero, porque la reina Dido, para desatar el casamiento de Eneas, tenía un pie descalzo, como dice Virgilio.» (Brocense, nota 179.) De este rito de calzarse o descalzarse el pie derecho, para significar firmeza o rompimiento de los lazos matrimoniales, entre los gentiles recogió varios datos Tamayo, notas, fol. 62-65.
[174] «Comprehende aquí Garcilaso las costumbres de las bodas antiguas (paganas). Dice que alternaban el canto las que ponían a la novia en el lecho... Las que llama aquí vírgines eran las pronubas antiguas, aunque no vírgines, pero castas, que tenían este oficio a su cargo...» (Tamayo, notas, fol. 65.)
[175] «Esta señora era hija del Conde de Alba de Liste, y prima y mujer del Duque.» (Herrera, 603.)
[176] Al divino Herrera, pág. 603, le escandalizó este atrevimiento de Garcilaso «que muy ajeno es de su modestia y pureza, y que deslustró mucho la limpieza y honestidad de toda esta descrición.» Pero no se trata de cosa indigna, impura ni inmodesta, sino de la casta y legítima correspondencia del lecho conyugal, y aun solamente del deseo de D. Fernando, no del suceso. Homero, Virgilio, y el mismo Petrarca, llegaron en sus versos a mayores libertades. (V. Tamayo, notas 61-62.)
[177] «Toca aquí la ficción del filósofo Pródico, la cual refiere Xenofon. Y es, que Hércules siendo mancebo, yendo por un camino llegó adonde se partían dos caminos, y estando dudoso por cuál iría, vio venir por cada uno una doncella, una muy hermosa, y otra robusta y varonil; cada una le rogaba que fuese por su camino, y la muy hermosa, al parecer exterior, que era Voluptas, el deleite, prometía en su camino muchos regalos y descansos; la otra, que era Virtud, le prometía mal camino y muchos trabajos, pero prometía al cabo dellos descanso y fama, al revés de la otra. Hércules dijo que más quería trabajos con aquella condición; y fuese tras la Virtud.» (Brocense, nota 181.)
[178] A partir de este verso cuenta Garcilaso el viaje que el Duque hizo a Alemania para intervenir en el socorro de Viena, amenazada por Solimán, gran Sultán de Turquía. Garcilaso acompañaba al Duque en dicho viaje: año de 1532. (Navarrete, págs. 32 y 33.)
[179] «mudable: atributo propio de los franceses.» (Herrera, pág. 605.)
[180] «Pasadas las asperezas del Pirineo recibió orden el Duque de caminar con más rapidez, dejó su escolta y comitiva, y solo con Garcilaso, atravesó por la posta de Francia hasta París, donde cayó enfermo, acaso de las fatigas del viaje; su amigo le asistió esmeradamente, hasta que ya convalecido pudieron ambos continuar adelante...» (Navarrete, pág. 40.)
[181] «Parece que es alusión a la Morbania, deidad falsa y ridícula de los antiguos.» (Tamayo, notas, fol. 66.)