venga mi corazón a atormentarse?
El dulce murmurar de este ruído,
el mover de los árboles al viento,
el suave olor del prado florecido,[82]15
podrían tornar, de enfermo y descontento,
cualquier pastor del mundo, alegre y sano;
yo solo en tanto bien morir me siento.
¡Oh hermosura sobre el ser humano!
¡Oh claros ojos! ¡Oh cabellos de oro![83]20
¡Oh cuello de marfil! ¡Oh blanca mano!