[378] Leandro, para ver a su amante Hero, atravesaba de noche, a nado, el Helesponto. Hero le orientaba desde su torre con la luz de una antorcha. La posibilidad del viaje de Leandro fue demostrada experimentalmente por Lord Byron, atravesando a nado aquel estrecho, entre Sestos y Abidos, en 31 de mayo de 1810, según él mismo refiere en una nota del canto 2.º de Don Juan. Una noche de tempestad apagose la luz; Leandro, perdido entre bravas olas, murió ahogado, y Hero murió también al descubrir desde la orilla su cadáver. De la historia de este bello asunto en nuestra literatura ha hecho un magnífico estudio el Sr. Menéndez y Pelayo en su Antología, tomo XIII, págs. 334-378.

[379] esecutá por ejecutad. (V. [nota al v. 253 de la Eg. II].) La pérdida de la d final en la pronunciación de los imperativos vení, poné, mirá, etc., nació, sin duda, en el lenguaje familiar; este valor tiene el testimonio de Santa Teresa (Las Moradas, ed. Clásicos Castellanos, Madrid, 1910, pág. 43, nota 16), aparte de la tradición de dicho fenómeno conservada en la Argentina: cantá, hacé, y en la lengua literaria ante el pronombre os: andaos, salíos (excepto idos); pero los clásicos, desde Garcilaso, adoptaron también aquella pronunciación, y pusiéronla en moda: «Andá, señor, que estáis muy mal criado.» (V. Bello-Cuervo, Gramática, París, 1907, § 614; R. Menéndez Pidal, Gram. Hist., § 107-2.)

[380] contrastado: resistido.

[381] poner por deponer, rendir las armas.

[382] despojos: las armas del vencido y demás restos de la derrota de que se rodeaban los victoriosos en sus carros triunfales. (V. [Canc. V, v. 17].)

[383] Endecasílabos de muiñeira, propuestos, como endecasílabos malos, por no tener los acentos en su sitio, para ingresar en la sala segunda del Hospital de los versos incurables, fundado por D. Eduardo Benot en su Prosodia castellana y versificación, tomo III, págs. 154-249:

—Oh, crudo nieto, que das vida al padre—

—Ora clavando del ciervo ligero. —[Eg. II, v. 194].

—Cómo pudiste tan presto olvidarte. —[Eg. II, v. 578].

—Hace tremer con terrible sonido. —Hurtado de Mendoza.