[395] Epígrafe: Traduciendo cuatro versos de Ovidio.

[396] «A una señora que andando él y otro paseando, les echó una red empezada y un uso comenzado a hilar en él, y dijo que aquello había trabajado todo el día.» En el citado manuscrito de Iriarte, según Castro, decía: A D.ª Mencía de la Cerda que le dio una red y díjole que aquello había hilado aquel día.

[397] «Glosa de Garci-Lasso sobre este villancico», dice el Brocense; el villancico solo lo forman los tres primeros versos, y dice Castro que, según se ve en las obras de Boscán, esta copla fue escrita a D. Luis de la Cueva porque bailó en palacio con una dama que llamaban la Pájara. Boscán, el Duque de Alba y otros muchos caballeros escribieron a propósito del mismo asunto.

[398] «En un códice de poesías varias que perteneció al célebre anticuario aragonés D. Vicencio Juan de Lastanosa, y más tarde a los Iriartes, se leen estas redondillas: A Boscán, porque estando en Alemaña danzó en unas bodas.» Las publicó Gayangos, notas a Ticknor, tomo II, pág. 488. El Sr. Menéndez y Pelayo, Antología, XIII, pág. 479, supone que Boscán debió ir a Alemania acompañando al Duque de Alba, como Garcilaso, cuando el socorro de Viena, 1532, aunque el poeta no le menciona en la descripción que de aquel viaje dejó en la Eg. II.

[399] Esta carta escribió Garcilaso de la Vega en 1533, hallándose en Barcelona como emisario del Virrey de Nápoles; sirve de prólogo a la traducción de El Cortesano hecha por Boscán, y es la única muestra que la áurea pluma de nuestro poeta dejó de la excelencia de su prosa. D.ª Jerónima Palova de Almogávar, parienta, acaso de Boscán, a juzgar por el segundo apellido, es la misma a quien este dedicó su libro. Sigo el texto dado por D. Tomás Tamayo de Vargas en su edición de Garcilaso, Madrid, 1622. El Brocense, Herrera, Azara y Castro no publicaron esta carta.

[400] «Andando yo en estas dudas, Vuestra Merced ha sido la que me ha hecho determinar, mandándome que le tradujese; y así todos los inconvenientes han cesado, y solo he tenido ojo a serviros.» (Boscán, Carta-dedicatoria a D.ª Jerónima Palova.)

[401] «Mas como estas cosas me movían a hacello, así otras muchas me detenían que no lo hiciese, y la más principal era una opinión que siempre tuve de parecerme vanidad baja y de hombres de pocas letras andar romanzando libros; que aun para hacerse bien vale poco, cuanto más haciéndose tan mal que ya no hay cosa más lejos de lo que se traduce que lo que es traducido... viendo yo esto, y acordándome del mal que he dicho muchas veces de estos romancistas (aunque traducir este libro no es propiamente romanzalle, sino mudalle de una lengua vulgar en otra quizá tan buena), no se me levantaban los brazos a esta traducción.» (Boscán, ibid.)

[402] Y aun antes de que viniese a manos de Boscán, puesto que Garcilaso fue quien lo envió a su amigo desde Italia: «No ha muchos días que me envió Garcilaso de la Vega, como Vuestra Merced sabe, este libro llamado El Cortesano, compuesto en lengua italiana por el Conde Baltasar Castellón.» (Boscán, ibid.)

[403] El famoso autor de Il Cortegiano, Baltasar Castiglione, nació en tierra de Mantua, el 6 de diciembre de 1478, y murió en Toledo el 2 de febrero de 1529, siendo Nuncio en España del Papa Clemente VII, en cuyo tiempo las tropas imperiales saquearon a Roma. El Conde Castiglione «fue hombre de armas y hombre de corte, aventajado en todos los ejercicios y deportes caballerescos, maestro en el arte de la conversación y en todo primor de urbana galantería; profesor sutil de aquella filosofía de amor que la escuela platónica de Florencia había renovado doctamente; curioso especulador de la belleza en los cuerpos, en las almas y en las puras ideas; conocedor fino en las artes del diseño; amigo y consejero de Rafael, en quien parece haber inoculado su propio idealismo estético; pensador político y ameno moralista; poeta lírico y dramático y organizador de fiestas áulicas: todas estas cosas era Castiglione, sin sombra de pedantismo, con aquella cultura íntegra y multiforme, con aquella serena visión del mundo que renovaba los prodigios de la antigüedad en algunos espíritus selectos del siglo XVI». (M. Menéndez y Pelayo, Antología, XIII, págs. 80-81.) Primera edición de su obra: Il Libro del Cortegiano | del Conte Baldesar | Castiglione (Escudo del impresor con el áncora aldina.) Colofón: In Venetia, nelle case d’Aldo Romano, et d’Andrea d’Asola | suo Suocero nell’ anno MDXXVIII | del mese d’aprile. La más sabia edición y comentario: Il Cortegiano del Conte Baldesar Castiglione, annotato e illustrato da Vittorio Cian. Firenze, Sansoni, 1894.

[404] Libros que matan hombres; ¿aludirá a los de Caballerías? Sería de notar tan temprana protesta.