que aun no piensa que dello está seguro;

y como está en su seso,

rehuye la cerviz del grave peso.

Convida a dulce sueño

aquel manso ruído65

del agua que la clara fuente envía,

y las aves sin dueño

con canto no aprendido

hinchen el aire de dulce armonía;

háceles compañía,70