aquella por quien muero, si muriere.[89]
En este amor no entré por desvarío,[90]
ni lo traté, como otros, con engaños,165
ni fue por eleción de mi albedrío.
Desde mis tiernos y primeros años
a aquella parte me inclinó mi estrella,
y a aquel fiero destino de mis daños.
Tú conociste bien una doncella,170
de mi sangre y abuelos descendida,[91]
más que la misma hermosura bella.