en el mejor lugar desta floresta,
que es este donde estamos asentados,
a la sombra de un árbol aflojamos435
las cuerdas a los arcos trabajados.
En aquel prado allí nos reclinamos,
y del céfiro fresco recogiendo
el agradable espirtu, respiramos.
Las flores, a los ojos ofreciendo440
diversidad estraña de pintura,
diversamente así estaban oliendo.