hubimos el calor, y juntamente

la sed de todo punto mitigado,

ella, que con cuidado diligente455

a conocer mi mal tenía el intento,

y a escudriñar el ánimo doliente,

con nuevo ruego y firme juramento

me conjuró y rogó que le contase

la causa de mi grave pensamiento;460

y si era amor, que no me recelase

de hacelle mi caso manifiesto,