no sé qué allá entre dientes murmurando,
me dejó aquí, y aquí quiere que muera.
Quedé yo triste y solo allí, culpando485
mi temerario osar, mi desvarío,
la pérdida del bien considerando.
Creció de tal manera el dolor mío,
y de mi loco error el desconsuelo,
que hice de mis lágrimas un río.490
Fijos los ojos en el alto cielo,
estuve boca arriba una gran pieza