He hablado del sorprendente número de vocablos del sánscrito contenidos en la lengua basca, de los que se encontrará un ejemplo más abajo. Es muy de notar que en la mayor parte de los derivados del sánscrito, el basco ha dejado caer la consonante inicial, de suerte que la palabra comienza por una vocal.
El basco puede, en verdad, llamarse una lengua de vocales, porque el número de consonantes empleadas es relativamente corto; acaso de cada diez palabras, ocho empiezan y terminan por vocal, y a esto se debe que el basco sea una lengua extremadamente suave y melodiosa, muy superior en este respecto a cualquier otro idioma de Europa, sin excluir el italiano. Véanse a continuación algunos ejemplos de palabras bascas parangonadas con las raíces sánscritas.
| Basco. | Sánscrito. | |
|---|---|---|
| Ardoa. | Sandhana. | Vino. |
| Arratsa. | Ratri. | Noche. |
| Beguia. | Akshi. | Ojo. |
| Choria. | Chiria. | Pájaro. |
| Chacurra. | Cucura. | Perro. |
| Erreguiña. | Rani. | Reina. |
| Ycusi. | Iksha. | Ver. |
| Iru. | Treya. | Tres. |
| Jan (Khan). | Khana. | Comer. |
| Uria. | Puri. | Ciudad. |
| Urruti. | Dura. | Lejos. |
En esta lengua publiqué el Evangelio de San Lucas, en Madrid. Adquirí la traducción hecha por un médico basco llamado Oteiza[5]. Antes de enviarla a la imprenta, guardé la traducción en mi poder cerca de dos años, y durante ese tiempo, y sobre todo en mis viajes, no perdí ocasión de someterla a examen de las personas que pasaban por entendidas en Euscarra. No me satisfacía por completo la traducción, pero inútilmente busqué otra mejor.
Había yo adquirido, siendo muchacho, algunas ligeras nociones de Euscarra, tal como se usa en los libros. Esas nociones las aumenté considerablemente durante mi residencia en España, y gracias a mis relaciones con algunos bascos llegué a entender, hasta cierto punto, su idioma hablado, y aún lo hablé yo también, pero siempre con gran inseguridad; porque para hablar el vascuence, siquiera regularmente, es necesario haber vivido en el país desde muy niño. Tan grandes son las dificultades que presenta y tanto se diferencia de las demás lenguas, que es muy raro encontrar un forastero capaz de hablarlo un poco; los españoles consideran tan formidables esos obstáculos, que, según un proverbio suyo, Satanás vivió siete años en Vizcaya, y tuvo que marcharse porque ni podía entender a los vizcaínos ni le entendían.
Hay muy pocos alicientes para el estudio de esta lengua. En primer lugar, su adquisición es completamente innecesaria, aun para los que residen en el territorio donde se habla, porque la generalidad entiende el español en las provincias bascas pertenecientes a España, y el francés en las que pertenecen a Francia.
En segundo lugar, ninguno de sus dialectos posee una literatura propia que recompense el trabajo de aprenderlo. Existen algunos libros en basco francés y en basco español, pero son exclusivamente libros de devoción papista, y en su mayoría traducciones.
Se preguntará quizás al llegar aquí si los bascos no poseen una poesía popular, como casi todas las naciones, por pequeñas e insignificantes que sean. No están faltos, en verdad, de canciones, baladas y coplas, pero de carácter tal, que no puede llamárseles poesía. He puesto por escrito, al oírlas recitar, una considerable porción de lo que llaman su poesía; pero el único ejemplo de versos tolerables que encontré es la siguiente copla, que, después de todo, no merece excesivos elogios:
Ichasoa urac aundi,
Estu ondoric agueri—