—No mira jamás; parece un buho…
—Pues á mí me mira muy bien.
—¿Sabe, al menos, montar á caballo? Nunca se le ve más que en los salones.
—No es un gaucho, seguramente, pero irá á pasear con nosotros cuando queramos…
—¿Es cazador?
—Todos los franceses lo son.
—¿Sabe tirar un tiro con puntería?
—No supongo que sea un Buffalo-Bill… Pero no creo que pensemos hacerle perseguir bisontes ó cazar osos grises.
—Creo que toda la fuerza de ese hombre está en la cabeza, dijo Harvey con desdén, y que sus brazos y sus piernas no valen gran cosa.
—Habla muy bien y esto es lo que me gusta. Para los ejercicios corporales, tendrá usted á mis hermanos; para los del espíritu á mi marido.