—¡Bobart! tú tienes la culpa de todo lo que ha sucedido. ¡Me has aconsejado estúpidamente!...

—¡Yo no he....

—Y cuando era necesario mostrar energía, has sido blando como papel mascado....

—¡Sin embargo!...

—El único partido que yo podía tomar era unirme sinceramente á la joven pareja y reconciliarme con Roussel. Tú eres el que me ha extraviado con tus maniobras interesadas y tus pérfidos consejos....

—¿Es posible? Pero si jamás....

—Después de lo que acaba de suceder, comprenderás que debemos separarnos para siempre.

—¡Oh!

—Yo me voy á París mañana temprano. Tú, partirás cuando gustes. ¡Buenas noches! Vete á descansar, rayo de la guerra; ¡bien lo has ganado!

Le asió por el brazo, le empujó hacia el corredor y cerró violentamente la puerta detrás de él. Una vez sola, se sentó y meditó durante una hora. Después se levantó y se encaminó á su cuarto pensando: