—Hace usted muy bien en defenderla.... Pero lo único claro en todo esto es que soy víctima de una hostilidad á la que en modo alguno he contribuído; que encuentro cerrada la puerta de esta casa y que si no tuviera la fortuna de hablar con usted....

—Por encima de la tapia, ¡lo que está muy mal hecho!

—No hubiera sabido siquiera porqué he sido despedido tan deliberadamente por la señorita Guichard ... con harto sentimiento mío, porque tengo un placer infinito en ver á usted y en oirla.

Herminia comprendió que la conversación tomaba un giro que podía llegar prontamente á ser peligroso, y dijo, adoptando un aire grave:

—Dispense usted, señor mío; he respondido á usted acerca de los puntos que le interesaban.... Creo que no tenemos nada más que decirnos.

—¡Cómo! ¡Nada que decirnos!, exclamó con vehemencia Mauricio. Apenas hemos cambiado diez palabras y tenemos que esclarecerlo todo.... Porque es imposible que nuestras familias permanezcan enojadas ... Á nosotros corresponde reconciliarlas.... ¿No quiere usted?

—¡De todo corazón!

—Al menos, debemos conocer las causas de sus diferencias ... Usted parece mejor informada que yo....

—No, señor.

—Entonces, ¿quién nos dirá la verdad?